Interfuerza

SERIE: EL CANTAR DE LOS CANTARES


NO DESPERTÉIS NI HAGÁIS VELAR AL AMOR, HASTA QUE QUIERA

“Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera” (Cantares 2:7).

Las palabras del versículo las vuelve a repetir Salomón más adelante (Cantares 3:5); evidencia de importancia más que repetición de estribillo. Nos enseñan de algo que habrá que tomar en cuenta para aconsejar a los jóvenes en el asunto del amor.

“Yo os conjuro”
Estas palabras no son muy comunes en su uso; significan tomarle juramento a alguien, lo cual sería como ligarlo a un compromiso... Tomemos el compromiso, aceptemos que se nos tome juramento de ver y hacer todo aquello que sea para bien de los jóvenes, sean estos nuestros hijos, hermanos en la fe o amigos. En el asunto del amor, la necesidad de consejería es clara, y es urgente, ¡seamos sabios!

“Doncellas de Jerusalén”
En el asunto del amor, los terceros, bien intencionados o no, sobran. ¿Quiénes son?, ¿qué hacen?, ¿qué aconsejar sobre su participación o intervención?
El asunto del amor es de dos, un varón y una mujer; y “las doncellas” (Cantares 1:3; 3:10,11; 5:16) tienen algo así como una complicidad que ha dado su visto bueno, que están de acuerdo con el asunto de amor que puede darse entre ellos; y esto puede ir más allá, pues son capaces de modificar la conducta de los jóvenes o convertirse en promotores de las virtudes de uno o de otro sin tener un equilibrio justo de la vida de ambos. Todo esto puede estar bien, lo decimos con reservas, pero, ¿ya es tiempo de despertar y de hacer velar al amor?, ¿ya quiere?
Para una total seguridad aconsejamos ver en aquellos que están despertando al amor, si ya le dieron al Señor su corazón (Pr. 23:26); si llevan el yugo del Señor (Lm. 3:27; Mt. 11:29,30); si glorifican a Dios en su cuerpo y en su espíritu (1 Co. 6:20). Esto y mucho más tiene que verse antes de participar en algo que aún no es tiempo que suceda porque puede traer dolor a los jóvenes.

“Por los corzos y por las ciervas del campo”
La idea que nos dan estos animales es la de libertad y es en nombre de esa libertad que podemos aconsejar que si los padres de los jóvenes, consideran que no es tiempo, ¿por qué han de andarse escondiendo, haciendo de su situación la más grande tragedia de que el mundo se opone a su amor? El momento llegará y el consejo ideal para la juventud es que no se permitan nada si antes no han hecho lo apuntado líneas arriba (1 Co. 6:12; 10:23,24).
Una llamada de alerta oportuna es a tener cuidado con la forma como el mundo está tratando este asunto: llevándolo a una situación de hacer lo que se venga en gana; no dar cuenta a nadie, lo cual lleva a una situación de libertinaje (1 Jn. 2:15-17).

Recordar siempre: Cuando sea tiempo, el Señor despertará y hará velar al amor, pero será, ¡hasta que él quiera!

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