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El Rey comisiona a los suyos

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Resucitó, ¡qué noticia tan maravillosa! Este fue el mensaje del ángel, este es el mensaje que deberían dar las mujeres a sus discípulos:
Su Maestro y Señor iría delante de ellos a Galilea, el Pastor que dio su vida por sus ovejas seguiría guiándoles por sendas de justicia por amor de su nombre... ¡Había resucitado!
Las dudas aún quedaban, por esto había temor; los ojos vieron una tumba vacía y el alma percibía el camino de la vida sin aquel que antes andaba a su lado. “No temáis”, les dijo el ángel (Mateo 28:5); “No temáis”, les repitió el Señor (Mateo 28:10). Ciertamente había sido crucificado, pero resucitó y ahora estaría siempre con ellos, y lo verían y entenderían cuál era su nueva misión.

Al mirar Jesucristo los rostros de sus discípulos, ve también su corazón: deberían creer en su Señor resucitado, en uno que venció a la muerte y a Satanás, uno que tenía "toda potestad".

¡Sí! EL Señor Jesucristo tiene toda potestad (Mateo 28:18)...

TODA POTESTAD para otorgarle, lo que necesita, pero para cumplir con su misión, no para hacer sus caprichos.

TODA POTESTAD para cuidarle de los peligros que le rodean, pero si anda en sus caminos.

TODA POTESTAD para instruirlo y capacitarlo para su obra, pero antes debe haber orado: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6).

TODA POTESTAD para ordenarle qué hacer y cuándo comenzar, por esto debe aprender a orar, no para pedir, sino para escuchar.

TODA POTESTAD, sí, para valorar sus acciones y dar un dictamen respecto a su vida. Es un juez justo y conocedor profundo del corazón del hombre.

Pensando en la encomienda, del Rey, hay cuatro palabras cuya importancia no podemos dejar de resaltar. El ángel dijo: “Venid, ved” y luego instruyó: "Id… decid” (Mateo 28:6,7)

Desde que la prensa fue inventada, un principio se ha mantenido: hay un elemento que toma la tinta, en forma selectiva, de otro elemento impregnado de ella y lo pasa a un papel limpio, dejando una huella en forma de letras que el hombre puede leer. No es tomar la tinta de un lado y embarrarla en otro, el contacto debe ser completo y preciso, y el elemento que toma la tinta, debe ser previamente elaborado con mucho cuidado para obtener los claros y oscuros que forman las letras. El elemento que imprime debe ir y venir tantas veces como hojas se desean imprimir para que la impresión no demerite en su calidad. Esto es, por cada "Id… decid", hay antes un "venid,ved".

Cuando pase por una imprenta y oiga el golpeteo sincronizado de su maquinaria, recuerde estos cuatro verbos: "Venid, ved - íd, decid". Aprenda que un buen siervo del Señor necesita pasar el mismo tiempo viendo a su Señor que el que usa para hablar a otros de él.

 

Pluma

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