Interfuerza

SERIE: Evangelismo

VIDA ETERNA

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La vida eterna es el gran regalo que Dios tiene para el mundo, sólo en la persona maravillosa de su Hijo Jesucristo. La dádiva de Dios (Ro. 6:23) la gesta Dios en su corazón, allí contiene el más inmenso, el más maravilloso, el más sublime de los amores. De manera magistral el evangelista describe en Juan 3:16 la forma como el plan divino tiene lugar. Cada palabra dirigida por el Santo Espíritu de Dios va brotando de la pluma del evangelista, de tal manera que cada una de ellas guarde una perfecta relación, cuyo significado permita al hombre comprender tan excelso don; que pueda ver la mano extendida del Dios bueno y misericordioso, compadecido por su criatura, carente de toda posibilidad de alcanzar lo que él le ofrece.
Apreciado lector, lea el siguiente artículo, es de suma importancia para su vida.

"De tal manera"
Comencemos con pensar en la capacidad de amar que tiene el corazón de Dios. ¡Oh mente finita!, ¡entendimiento vago!, ¿cuándo vas a entender tal realidad? "Como son más altos los cielos que la tierra" (Is. 55: 9), son palabras que describen la imposibilidad de medir cuánto fue el amor de Dios; sólo entienda amable lector, que por usted, ¡fue el justo, el necesario!
La capacidad de amar en el asunto de la vida eterna es exclusiva de Dios, y se resume en tres sencillas palabras que le deben hacer pensar en lo que significó. Sólo Dios pudo esgrimir su amor como argumento para el problema de la criatura caída en desgracia. Sólo de Dios puede decirse que en la acción de mostrar amor, encajan perfectamente las palabras: "de tal manera".

"Amó Dios"
Un amor incondicional es lo que requería la condición humana, un amor que se mostrara como tal, aún antes de una posible respuesta del hombre, la cuál nunca llegaría por incapacidad y por naturaleza (Gn. 6:5). Ese acto es divino, sobrepasa el entendimiento, pues como es posible que la criatura apartada de su Creador, tenga de parte de él, su atención y haga que él se ocupe de un plan que lo traiga de regreso. Es el Soberano Dios quien ejecuta la acción de amar y el efecto inefable que se desprende de esto, se traduce en la otra acción: dar a su Hijo Unigénito.

"Que ha dado a su Hijo unigénito"
Lo más preciado, lo más excelso, el Hijo de Dios, la prenda garante del amor más grande del que se haya sabido, y que no ha sido visto en todo tiempo en todas las edades. ¡Lo que hace Dios, y el hombre que no entiende!

"Para que todo aquel que en él cree no se pierda"
Esta es la frase en la que el hombre tropieza. Yo no sé si en parte, la razón sea porque Jesucristo nunca cometió pecado, por lo que, eso lo hacía solamente semejante a los hombres, no igual, y como el hombre es egoísta, no tolera, no acepta que haya alguien mejor que todos, pero, ¡hombre!, el Señor Jesus no vino a competir contra ti; no se puede negar su vida perfecta, pero la perfección de su vida fue la necesidad que se demandaba para que tú, hombre, no murieras y otro lo hiciera en tu lugar, pero ese otro, como se trataba de satisfacer la justicia de Dios, debía ser sin pecado, y sólo había alguien que podía hacerlo: Jesucristo. Hombre, tú no podías, por eso Jesucristo ocupó tu lugar en la cruz y allí murió por tus pecados. ¡Cree a esto por gratitud al gran amor de Dios! ¡No te pierdas!

"Mas tenga vida eterna"
Amable lector, este es el regalo de Dios para usted, ¿no quiere aceptarlo? Crea en el unigénito Hijo de Dios y la vida eterna será suya.

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