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La entrada del Rey

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EL que había nacido Rey de los judíos, entraba a Jerusalén. Se oía de lejos la algarabía de un pueblo que festejaba dentro de sus ritos y costumbres los eventos históricos de un ayer que hablaba de libertad; cantaban los salmos que David había escrito para este peregrinar del pueblo que, dejando sus hogares, subía al templo para adorar.

Pero las voces rítmicas de una frase que todos comienzan a repetir hace que los ecos retumben con sonoridad y aún hasta los principales sacerdotes y fariseos llega la frase:
"¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!" (Mateo 21:9).

En unos días más, estas voces dejarían de cantar y aquel pueblo que acompañó a su Mesías entrando a Jerusalén, se alejaría del Monte de la Calavera golpeando su pecho cual aquel que, habiendo visto un espectáculo, se retira a buscar la rutina de su vida, pidiendo que ésta borre la impresión de lo que vio (Lucas 23:48).

Una semana más pasará; el mundo habrá pensado en los aconteci­mientos del Calvario. Muchos regresarán a la rutina de sus quehaceres cotidianos... ¡y todo volverá a la normalidad!
¡Alto! No todo quedó igual...

La espalda de una muda bestia de carga, aprendió a obedecer la voz de su amo sin emitir una queja o hacer un movimiento que hablara de rebeldía.

Varios árboles quedaron con sus ramas desgajadas, perdieron altura y belleza propia, pero ayudaron a formar un camino verde de esperanza por donde el Rey caminaría en busca de su reino.

Sobre el piso también yacían recuerdos de aquellas ropas que habían sido tejidas con cuidado y portadas con orgullo, pero ante el advenimiento de su Soberano, habían sido puestas a sus pies con gratitud. Fueron, tal vez, de un padre que recibió a su hija devuelta de la tumba; de un esposo que hoy, ya sin lepra, podía sentir las caricias de su esposa; o de un hombre que había dejado de ser mendigo y ahora podía trabajar para buscar pan y vestido.

Tres palabras resumen la razón de esta diferencia: Rendición, humildad y quebranto. Si hay esto en su vida, la semana no pasará sin dejar su huella.

 

Pluma

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