Interfuerza

SERIE: Mujeres que Profesan Piedad


Fe ante la fidelidad del que promete (Hebreos 11:11)


Alcanzar la fe que plantea el título de nuestro artículo requiere un proceso de maduración y crecimiento que se va experimentando al pasar por diversas circunstancias de la vida, sin embargo, parecería que no es necesario tal proceso si se mira que es el Señor quien promete, y que no debiera haber ninguna duda de que sus promesas se van a cumplir, sin embargo, se duda, por lo que el proceso, se vive y resulta útil para tal fin.
Veamos como actuó Sara según sus circunstancias y qué lección le da esto a la mujer cristiana de hoy.

"Siendo estéril, recibió fuerza para concebir"
Dios dijo que Sara vendría a ser "madre de naciones" (Gn. 17:16), pero para esto, primero tenía que concebir al hijo de Abraham a quien se le había prometido, a través de un pacto, que sería padre de muchedumbre de gentes, pero había un problema: Sara era estéril (Gn. 11:30). Dios le había dicho a su marido, estando en Harán: "Haré de ti una nación grande" (Gn. 12:2); en otras ocasiones lo había hecho mirar las estrellas y que tratara de contarlas, o el polvo de la tierra, que así sería su descendencia (Gn. 13:16; 15:5), pero no había hijo que evidenciara que la promesa pudiera tener su cumplimiento. Argumentar con la esterilidad de Sara era indicio que aún no maduraba la fe que creyera que Dios lo podía hacer.
Mientras tanto, ¿cómo manejaba Sara esta situación?, ¿qué pensaba? Cuando habían transcurrido diez años de su arribo a Canaán, Sara creyó tener la solución, y ya que tenía una sierva egipcia, la dio por mujer a Abram su marido (Gn.16:1-4). Esto le trajo consecuencias a Sara. Pasaron aproximadamente trece años después de esto (Gn.16:15; 17:1,25), Dios ya había arreglado todo lo hecho por Sara y entonces, sella con un pacto lo prometido a Abraham y les hace saber que el siguiente año nacería el hijo de la promesa. Fueron veinticinco años los que transcurrieron desde la salida de Harán hasta que Sara pudo tener entre sus brazos a su hijo. El testimonio de las Escrituras de todo este tiempo es: "Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios (Ro. 4:13)

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? (Gn. 18:14)
¿Cómo alcanzar lo que se cree imposible? ¿Cómo atravesar el umbral del desaliento y la desesperanza, para ver hechos realidad los propósitos de Dios, cuando humanamente no se tiene ninguna esperanza y no hay ninguna posibilidad, bajo la óptica del hombre, de que se cumpla el propósito de Dios? Lo que debe entenderse primero es su voluntad y "saber que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien" (Ro. 8:28), esto hará que se deje el asunto en sus manos para que sea sólo el poder de Dios el que haya de manifestarse y creer que es el Señor, quien hace posible lo imposible, no dudando por incredulidad, sino que sea la fortaleza de fe, dando gloria a Dios, lo que se muestre, entre tanto no se vea cumplido el propósito divino.
La Palabra de Dios es rica en mensajes sobre fortaleza. Le invitamos a que lea las siguientes citas bíblicas: (Ef. 3:14-21; Col.1:9-14; 1Ti. 1:12-14; 1 P.5:6, 7,10).
Seguramente las circunstancias de su vida no serán las mismas que las de Sara, pero el punto en común es que cuales sean, si no se pueden consumar en su vida los propósitos de Dios, a pesar de que lo ha intentado todo, aún intentos indebidos, esto la identifica con nuestro personaje y tiene usted, por lo tanto, la responsabilidad de tener una fe que reconozca que Dios es fiel a sus promesas. ¿Qué hará usted para que esto sea una realidad en su vida?
¡Bendito sea Dios si esta lectura le pone en el camino para lograrlo!

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