Interfuerza

SERIE: Personajes de la Navidad

LOS PASTORES
(Lucas 2:8-20)

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Era un trabajo rudo y duro el suyo, por otros pasajes de la Biblia se sabe que tenían que cuidar su rebaño aun a costa de su propia vida, y no se diga de todo lo que implicaba el pastoreo en sí. David, uno de los pastores de la Biblia es un ejemplo y nos dejó en su Salmo 23 una clara descripción de esta hermosa labor. Tenían que procurar al rebaño todo lo necesario, que nada les faltara, buscarle pastos suaves y delicados, así como agua limpia y fresca; debían enfrentar los peligros propios de la labor cuando alguna mala bestia osara atentar contra el rebaño. Tenían que estar al pendiente de la enferma, de la perniquebrada y no podía permitirse que alguna se descarriara o se perdiera, porque no podía terminar la labor del día, hasta que no las encontraban. En esto último, Cristo es un maravilloso ejemplo (Is. 40:11; Jer. 3:15; Ez. 34:4-6; Jn. 10:2-11).

Los pastores de Belén estaban trabajando, y según el relato, lo harían toda aquella noche, hasta el amanecer (v. 8). Cansados, tal vez somnolientos, cumplían sus obligaciones. En tales condiciones se les presenta "un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor" (v. 9). Esto no ocurría todos los días, de ahí el temor que los sobrecogió, comprobándose una vez más que ante la gloria del Señor siempre se verá el hombre en su real condición. La oscuridad de la noche desaparece, el cansancio pasa a un segundo término y el temor se disipa con las palabras confortantes del ángel: "he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor" (vs. 10, 11).

Palabra por palabra el mensaje del ángel es la mejor noticia que jamás se haya dado en la tierra; no ha habido ni habrá otra noticia como aquella que resonó aquella noche, porque aunque cuenta de aquella antigua historia, esta sigue siendo de actualidad para nuestros días, pues produce el mismo gozo, que también entonces produjo en los corazones de aquellos sencillos pastores.

La noticia era diferente a todas, porque tenía carácter universal (v. 10) y era en sí, el mensaje de Dios para su criatura necesitada de salvación, de ahí que la nota importante de la nueva era: "ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

Para esta noticia portentosa Dios requirió de sus ángeles, uno trayendo el mensaje, otros interpretando el cántico celeste cuyo mensaje era dar gloria a Dios y anunciar que la paz de Dios y su buena voluntad venía a la tierra, a favorecer al hombre (vs.13, 14).

No se oyeron campanas porque no existe una que pueda emitir notas más bellas y melodiosas como las que entonara el coro angelical. Nada, ni la más perfecta sinfonía puede igualar las notas bellas de aquella grata nueva.

Los pastores no podían quedarse indiferentes a lo que habían visto y oído, aunque era necesario comprobar lo que se las había dicho. Por eso vinieron apresuradamente y sí, ahí estaba el niño aquel que el Señor les había manifestado. Ellos tenían que contar lo que sabían del niño, al hacerlo, los que lo oyeron se maravillaron. María guardó todas estas cosas en su corazón (vs. 15-19).

La historia termina con los pastores que vuelven glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído (v. 20).

Estimado lector, queremos invitarlo a meditar en la bella historia de la Navidad, cuando "nos visitó desde lo alto la aurora" (Lc. 1:78). Cual sea la condición en la que está viviendo usted, necesita de aquel Salvador que un día dejó su trono y corona al venir a Belén a nacer. No pase otra Navidad como la de todos los años, dele gloria a Dios por la paz y su buena voluntad que él quiso darnos en su Hijo.

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