Interfuerza

SERIE: EL REY


Ante el sepulcro del Rey


A través del tiempo, ha habido quienes, pensando que la Palabra de Dios puede ser verdad, han tomado sus precauciones por si acaso se cum pliera. En ellos ha germinado la semilla de la apostasía, que va más allá de la incredulidad.

El primero en la narración bíblica es Nimrod, quien, previendo que Dios pudiera castigarlo al concentrarse en un valle en vez de poblar la tierra, construye la llamada torre de Babel (Génesis 11:4-19).

En la historia del Calvario hay también testimonio de que hubo hombres como éstos que, pensando que Cristo pudiera resucitar, pi dieron se sellara su tumba y se pusiera una guardia para impedir que se suscitara el evento (Mateo 27:62-66)).

¡Qué errores tan grandes comete el hombre!

Cristo resucitaría, pero no con el mismo cuerpo sujeto a tiempo y espacio... Pasó por esa piedra, como pasó por la puerta del aposento donde estaban reunidos los once discípulos (Juan 20:19). Un gran terremoto movió la piedra, no para dejarle salir, sino para permitirnos entrar. ¡Gracias a Dios por esta prueba indubitable que asegura nuestra justificación (Romanos 4:25)!

Pero, sírvanos esto de advertencia. Muchos leen la Biblia para buscar supuestos errores, proponer su ineficacia y corroborar que su origen es humano. Muchos buscan en la historia y en el presente, eventos y circunstancias que demuestran, según ellos, que Dios no existe o si acaso mira desde su cielo, no es amor, ni se interesa por el bienestar de su criatura. Muchos escriben libros; desarrollan filosofías y presentan argumentos que hacen a Dios a un lado, como algo innecesario, irreal... Son como los principales sacerdotes y escribas que parecían interesarse en las Escrituras y las palabras de Cristo, pero no leen la Biblia para creerla, sino para buscar contradecirla.

Si el hombre ya no ve manifestaciones del amor de Dios es porque ya no somos sus manos que comparten, sus pies que acom pañan o su voz que alienta... Si usted, que conoce el amor de Dios, no lo deja fluir a través de su vida, ¿dónde lo podrá ver el que está rodeado de egoísmo, violencia y maldad? Si no es carta abierta que declara la excelencia de Dios, no habrá otra instancia donde se pueda investigar acerca de él. Dios no volverá a escribir en tablas de piedra; busca tablas de carne: ¡su corazón!
Recordar las promesas de Cristo, es la acción que hubiera hecho la diferencia durante esos tres días de incertidumbre entre los discí pulos; tres días de noche intensa, sin luna ni estrellas, cuando Cristo estaba en el centro de la tierra luchando contra Satanás. Es la Biblia, más: es creer su mensaje, lo que se necesita para hallar luz en esta noche oscura que hoy vivimos. ¿Quién, con su vida, levantará la verdad en alto y la dejará alumbrar a los que habitan en sombra de muerte?

Envianos tu duda o comentario sobre este artículo / Imprime (PDF)


Responsable: Publicaciones "El Sembrador".
Para escuchar su punto de vista nos ponemos a sus órdenes en elsembrador@elsembrador.org.mx