El 30 de abril se celebra en México el Día del Niño. En otros países, esta celebración tiene lugar en otras épocas del año.
En estas celebraciones se festejan a los niños de diferentes maneras; pero los dulces son un común denominador en tales ocasiones.
Hace muchos años, el Señor Jesús, sin que se estuviera celebrando el Día del Niño, hizo el más excelente regalo que niño alguno pudiera recibir. ¿Sabrán todos los niños del mundo de semejante regalo?
El Señor Jesús puso a este regalo una envoltura muy especial, y no olvidó el detalle de la dedicatoria con mucho amor.
“Y tomándolos en los brazos (sus brazos, la envoltura: ¡allí hay seguridad!), poniendo las manos sobre ellos (sus manos, la cinta), los bendecía (la dedicatoria)” (Marcos 10:16).
Con estas acciones el Señor les decía: Aquí estoy para sostenerlos, ustedes están en mí corazón y quiero que me inviten a andar con ustedes durante toda su vida. ¿Sabrán esto todos los niños del mundo?
Pero si piensan que esto era todo, quiero decirles que aún falta el regalo. ¿Cuál es este? Nada más ni nada menos que un lugar en los cielos. Así es, el Señor Jesucristo aseguró: “De los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14).
Se ha hechos dos veces una pregunta acerca de si sabrán de este regalo todos los niños del mundo. ¿Qué respuesta le da? Si no lo saben es porque, como entonces, se les ha impedido saberlo.
Si en aquella ocasión el Señor reprendió a quién esto hacía, ¿hará menos con aquellos que estén impidiendo a los niños venir a Cristo Jesús el día de hoy? ¡No sea de esos!
Cuéntele a los niños que Jesús es su MEJOR REGALO y que además les ha prometido el cielo.
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