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"Para que... tengamos confianza"
Lectura: 1 Juan 2:28-3:3


Reflexión
 

En el jardín que está justo en el centro de las oficinas de "El Sembrador", está una especie de lirio que todo el año llama la atención: en el verano luce sus frondosas hojas; al finalizar el otoño éstas desaparecen por completo y están así, ocultos, durante el invierno; cuando inicia la primavera se asoman sobre la tierra los capullos que pronto se abren en hermosas flores. ¡Qué asombroso apego y obediencia a su diseño! Esto nos recuerda la historia de un jardinero de un plantel escolar. Se encontraba desesperado por tratar de contener a los niños que pisaban el césped que él entusiastamente cuidaba; colocó un cartel en el que se leía: NO PISAR EL CÉSPED; fue ignorado por los traviesos escolapios. Alguien compartió un idea que se puso a prueba: dar a cada niño un bulbo de lirio para que lo plantase a lo largo del borde de la acera en el otoño. Al acercarse el final del invierno, los chiquillos esperaban ansiosos las primeras señales de la primavera. ¡Qué poder tuvieron aquellos bulbos escondidos, lograron mantener por el buen camino docenas de piecitos  inquietos!

Para motivar a los trabajadores, para hacerlos eficientes en sus labores, tienen prometidos sus "bonos"; a los niños se les premia si son obedientes, cumplidos y responsables. Nuestra lectura nos lleva a reflexionar en la motivación eficaz para que mantengamos una conducta limpia y honesta, a los ojos de nuestros congéneres, pero más, ante de la mirada de Aquel que todo lo escudriña (Ap. 2:23). Lo primero a lo que apela es a nuestro sentido de responsabilidad: tener confianza; si las cosas se hacen bien, si son correctas, se tiene la seguridad que no habrá problemas. Por el contrario, si hay deficiencia hay incomodidad: vergüenza.
Lo segundo es ante quién se rendirá cuentas: Cristo, cuando se manifieste, esto será al final de nuestra vida en esta tierra (Hebreos 9:27). Tercero los privilegios: como somos conocidos por Dios ahora, determina lo que hemos de ser cuando le veamos.

Cuando esté delante de Dios al final de su vida ¿Cómo se encontrará? Hoy es tiempo de enmendar las cosas

 

Pluma

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