Es la frase que la Sra. Ingrid Betancourt expresó después de haber sido rescatada de un cautiverio, en lo más recóndito de la selva colombiana, que se prolongó por más de seis años. Esta dama ha relatado el sufrimiento mayúsculo que experimentó mientras estuvo privada de su libertad: Torturas, como la de ser obligada a caminar por la selva trescientos kilómetros al año; vejaciones, humillaciones; encadenada; y , por supuesto, estragos en su salud.
El 2 de julio el ejército colombiano, mediante un operativo exitoso, logró su liberación junto con otros 14 infortunados que estaban en la misma condición. Las imágenes de manifestaciones de alegría de la misma y de sus familiares han recorrido el mundo entero. Sin duda ser libre es una bendición que todo humano aprecia enormemente.
En el Evangelio según San Lucas se encuentra el relato de una mujer que por dieciocho años estuvo esclavizada por un espíritu de enfermedad (Lucas 13:10-16), la causa: Satanás la había atado, la había hecho rehén suya. Su columna vertebral había sido afectada de tal forma que andaba encorvada todo el tiempo y no se podía enderezar. Cristo tuvo misericordia de ella y desató sus ligaduras, dándole plena libertad. También la vida de esta dama dio un vuelco total: una auténtica transformación.
¿De qué manera Satanás hace cautivos a los hombres? “Todo aquel que HACE pecado, ESCLAVO es del pecado”, leemos. En los secuestros, tan frecuentes el día de hoy, se escucha que se vive un momento dramático; en el que nos referimos, el del enemigo de las almas de los hombres, esto sucede de manera imperceptible; los que son atrapados se dan cuenta de ello hasta que, por decirlo así, ya no hay esperanza.
Se sale de esta condición cuando se clama a Dios, confesando la necesidad que se tiene de él y, mediante el arrepentimiento, volver la espalda al pecado. El Señor Jesucristo ofrece libertad para todo aquel que le recibe y que le busca como la luz del mundo. Él ha luchado contra el enemigo y ha triunfado sobre él: “Despojando a los principados y potestades (Satanás y sus emisarios), los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15). El resultado de esto es efectivamente FELICIDAD TOTAL. Sólo es necesario creer. ¿Puede hacerlo usted?
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