Interfuerza

REFLEXIONES 2008


LA JUSTICIA COMO CAUSA

"Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mateo 5:10).


El Señor Jesucristo enseña ahora sobre lo que podemos llamar otro desorden social: La persecución, a la que el diccionario define como la instancia enfadosa y continua con que se acosa a alguien a fin de que condescienda a lo que de él se solicita.
Cualquiera que sea el motivo de ésta y que esté de por medio la violación flagrante de la justicia, la convierte en otro de los terribles males de la humanidad. Pero seamos claros: ¡“Por causa de la justicia”!
Cuánto se argumenta entre los que piden justicia y los que deben impartirla, pero la realidad de todo esto es que hay muchos inocentes padeciendo por la injusticia.
El Señor Jesucristo sabía perfectamente qué era esto, pues, durante su vida aquí en la tierra, la padeció en carne propia, y aunque lo soportaba y puede que también muchos hombres en la actualidad lo hagan, no quiere decir que esto sea algo deseable para el hombre.

De lo que el diccionario define como justicia, meditemos en lo siguiente:
Justicia es una virtud que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. A esto se opone la naturaleza egoísta del hombre y su desmedida ambición por tener más o la ambición por poseer lo ajeno. Cuando esto se hace manifiesto, el que debe recibir lo que le corresponde no lo recibe y entonces el que debía dar, intentará por todos lo medios de que por fuerza o por voluntad, aquel condescienda, lo cual no lo hará, pues está en su derecho, dándose así la persecución. ¿Solución? El hombre debe nacer otra vez. Tito 3:4-8 dice lo siguiente: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador…Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. El consejo para usted es: que responda de otra manera a la bondad de Dios y permita que su vida sea regenerada”.
Otra definición dice que justicia es el conjunto de todas las virtudes, por las que es bueno quien las tiene. Esto es contrario a lo que la Biblia declara: “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Romanos 3:12). Esto trae consigo el riesgo de que el hombre, por causa de su naturaleza, no va tener ningún empacho en hacer a un lado su calidad de “bueno” y actuar, de manera contraria a la que debería. ¿Solución? Tener la mente de Cristo (1 Corintios. 2:16), para que Dios pueda producir así el querer como el hacer por su buena voluntad (Filipenses 2:13).
Esta es la problemática. Si la está padeciendo, consuélese de saberse bienaventurado y gócese de que Jesucristo le otorga el reino de los cielos. Deje todo en manos de Aquel que juzga rectamente.

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