Interfuerza

REFLEXIONES 2008


TUS PIES, SEÑOR

“Mis pies han seguido sus pisadas; guardé su camino, y no me aparté” (Job 23:11)


Quien ha estado alguna vez en el campo, en un bosque o en una montaña, lugares donde no están claramente trazados los caminos o se carece de ellos, ha sabido apreciar lo que valen las pisadas, lo que vale una huella; son la diferencia a estar perdido o para librar la dificultad, al menos, que se tiene al estar en esas circunstancias; ignorando por dónde se debe ir o dónde se está. ¡Cuánta falta hacen las pisadas de alguien!

Esta vida es semejante, sólo que aquí el peligro de perderse o la dificultad para vivir se torna más grave, es más seria. ¡Cuánta falta hacen las pisadas de alguien!

Es innegable que a través de la historia de la humanidad se han levantado hombres y mujeres que han dejado huella, pisadas que otros han seguido; hombres y mujeres notables en todos los ámbitos, en todas las esferas, pero,…son hombres,… son mujeres; y también necesitaron seguir las pisadas o las huellas de alguien.

Las palabras arriba citadas son la experiencia de alguien que había seguido las pisadas de Dios, pisadas que habían hecho camino; camino que guardó y del que no se apartó. ¿Había peligro de extraviarse?, ¿de no saber dónde se está, o de no saber a dónde ir?

La única dificultad que había y que también Job expresara con amargura era: “Quién me diera el saber dónde hallar a Dios” (Job 23:3), demanda muy necesaria para seguir sus pisadas.

Si usted atraviesa en su vida por estas circunstancias y se siente perdido, sin rumbo, agobiado por el temor y la dificultad porque no sabe a dónde ir o no sabe dónde está, la solución es encontrar el verdadero camino, y este sólo lo puede hallar en Dios; pero,…¿Dónde está Dios?

La manera sencilla para hallar a Dios es a través de Jesucristo; la Biblia dice que Jesucristo vino a este mundo para dar a conocer a Dios (Juan 1:18); ahora bien, si Jesucristo es el único camino para llegar a Dios (Juan 14:6), y si Dios lo envió para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna, la solución a su vida sin rumbo es Jesucristo; el camino a seguir ya está trazado, así que son las pisadas de Cristo las que debe usted seguir.

Agregamos algo más a esta verdad: seguir las pisadas de Cristo no sólo garantiza una vida feliz en este mundo sino por toda la eternidad.

¡Siga las pisadas de Cristo!... Hágalo y no se aparte de él.

Envianos tu duda o comentario sobre este artículo Imprime (PDF)


Responsable: Publicaciones "El Sembrador".
Para escuchar su punto de vista nos ponemos a sus órdenes en elsembrador@elsembrador.org.mx