En este Mundial de Fútbol es posible que veamos cómo algunos equipos obtienen la victoria en el último minuto del partido. Qué alegría tan grande será para el equipo que obtenga tal victoria pero qué tristeza y frustración para el derrotado, ya que inclusive podría haber estado jugando mejor que el que finalmente se lleve el triunfo.
Le invitamos a reflexionar sobre el minuto que está jugando de su vida. ¿Cómo va? ¿Está jugando bien? ¿Cree que aún hay mucho tiempo? Puede que piense que lo esté jugando bien o que es muy joven y en plenitud de facultades, pero esto no garantiza la victoria. ¿Por qué no busca asegurar el triunfo? ¿Por qué seguir especulando o por qué permitir que transcurra el tiempo pretendiendo resolver algo tan importante como es el lugar donde va usted a pasar la eternidad, con un arrepentimiento de último minuto? ¿Lo tendrá? ¿Habrá la oportunidad para hacerlo? Déjenos decirle algo sobre la vida y por qué creemos que es peligroso dejar para más tarde lo que es necesario que haga hoy. La Biblia dice que la vida ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece (Stg. 4:14); la vida, entonces, es breve, es corta y, bajo esta premisa, ¿quién le asegura que tendrá ese minuto para ponerse a cuentas con el Creador? Si la muerte lo sorprende perderá su "partido" y las consecuencias que le traerá morir sin Cristo son funestas: la condenación eterna.
Le invitamos a dar los siguientes pasos que le permitirán asegurar el triunfo, evitando así ser sorprendido. Reconozca que es pecador y que está de acuerdo con el veredicto divino de exclusión, por pertenecer a una raza manchada por el pecado y, como la paga del pecado es la muerte, entonces usted está muerto en sus delitos y pecados (Ro. 3:23; 6:23; Ef. 2:1). Junto con esto reconozca que necesita y desea encontrar el remedio a tal condición: que brote de su corazón, ¡Dios, sé propicio a mí pecador! (Lc. 18:13).Acepte que Dios quiere justificarle mediante la redención que es en Cristo Jesús; esto es la declaratoria de Dios de que usted es inocente por la fe en Jesucristo. ¡Gracia maravillosa!, porque lo que Dios hizo fue castigar a su Hijo en lugar de que usted y yo fuéramos castigados: El castigo de nuestra paz fue sobre él (Is. 53:5). ¡Sí!, usted y yo éramos culpables, pero Cristo en la cruz recibió el castigo que nosotros merecíamos. ¡Qué amor tan sublime de un Dios justo y santo!Si usted acepta la dadiva de Dios tendrá asegurada la vida eterna en Cristo Jesús, quien a partir de ese momento pasa a ser su Salvador.
Deténgase un momento para meditar en esto, ¿cree que lo podrá hacer en el último minuto de su vida? ¿Y si el dolor de una dura enfermedad no le permiten tener la lucidez que esto requiere? ¡Cuántas cosas pueden suceder que no le permitan a usted tener tiempo ni para despedirse de los suyos! El tiempo inexorable sigue su marcha, los minutos corren y de lo único que estamos seguros es de esto: que sigue su marcha. La vida del hombre un día cesará, así está establecido por el dador de la vida. Dios dice en su Palabra acerca del hombre: Polvo eres, y al polvo volverás (Gn. 3:19), y está establecido a los hombres que mueran (Heb.9:27).Crea en Jesucristo para salvación. La invitación que le hacemos es que dé estos tres pasos y que lo haga ahora, ya que ahora es el tiempo aceptable; ya que, ¡ahora es el día de salvación! (2 Co. 6:2).
El tiempo sigue su marcha, los minutos de su vida están pasando. Tal vez piense que los está "jugando" bien. Que crea que "el último minuto también tiene sesenta segundos" no le da a usted ninguna seguridad de que lo vaya a vivir consciente, lúcido o con oportunidad. Usted tiene la palabra.
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